Este es el futuro que vi para Perú
Mensaje profético recibido por Noelia Fernández
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Después de entregar una palabra para Perú hace dos meses, el Señor me decía que siga orando e intercediendo por Perú junto con mis grupos de intercesión, y fue agregando más detalles a esa palabra profética.
Cuando el Señor entrega revelación profética, normalmente lo hace por partes, como un rompecabezas que Él va armando de a poco, hasta que se puede ver el panorama completo y la persona que recibe esas revelaciones puede entender cabalmente lo que el Señor quería revelar.
[1 Corintios 13:9] Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos.
El Señor me decía que Perú es grande ante sus ojos, aunque geográficamente sea un país pequeño y muchos también lo vean así, y que, en proporción a su territorio, tiene una población muy numerosa.
Dios me mostraba a Perú como Él lo ve desde su trono y lo veía grande, porque Dios no mide las naciones como nosotros las medimos. Para Él es más importante la cantidad de personas que tiene una nación que cuánto territorio tiene.
El Señor me decía que muchos menosprecian a Perú y le quitan el valor que realmente tiene, porque miden a esta nación con una regla humana que nada tiene que ver con la regla del Señor.
El Señor también me decía que Él tiene mucho pueblo allí y que eso aumenta el valor de esta nación ante sus ojos.
El Señor me decía que, precisamente porque los que viven en países grandes menosprecian a Perú, Él se va a glorificar a través de esta nación y la va a usar como un instrumento de luz y avivamiento en los últimos tiempos.
En una visión veía dos cielos sobre Perú: uno abajo y otro arriba. El cielo de abajo estaba nublado, pero el de arriba estaba despejado y soleado. Esto significa que, aunque hoy los cielos sobre Perú estén nublados, hay un futuro de luz para esta nación, y ese futuro va a venir a través de la intercesión del pueblo de Dios por Perú.
Esta es una palabra de esperanza para la nación de Perú, que primero será sacudida, pero luego será levantada.
El Señor me decía otra vez que viene un terremoto fuerte a Perú, tal como pasó en Venezuela y Colombia, y que esto será una señal de la limpieza que Él está haciendo en esa nación. El Señor está trabajando de una manera similar en estas tres naciones, y primero vas a ver algo más de revolución popular y de catástrofes naturales.
Cuando tus ojos vean estas cosas cumpliéndose, tienes que entender que la mano de Dios está limpiando y sacudiendo esa nación para que caiga lo que tenga que caer, para que haya un cambio, para que Perú se reanime y se haga lo que se tiene que hacer en ese lugar, y para que luego, después de estos juicios, ese cielo nublado se despeje y la gloria de Dios se pueda ver como nunca antes en Perú.
El Señor me decía que Perú es una pieza fundamental del rompecabezas profético de los últimos días, y esto forma parte de un tema del que Él viene hablando mucho a través mío: Latinoamérica va a tener un rol muy importante en los últimos días. Veía un reloj de arena dándose vuelta, lo que significa que naciones que están arriba van a bajar y naciones que ahora no son consideradas importantes van a subir.
El Señor va a sorprender al mundo porque va a levantar y usar países menospreciados, países del tercer mundo que van a pasar a ser del primer mundo antes del final de todo, mientras que los que eran del primer mundo van a caer. Dios va a revertir muchas cosas y el mundo ya no va a ser el mismo.
El mundo va a seguir cambiando, al igual que el protagonismo de muchas naciones, y eso va a dar lugar a tremendos procesos migratorios desde Europa y Asia hacia las Américas. Además, mucha gente que tuvo que irse de sus países en las Américas va a regresar.
Las cosas no van a seguir como las conocemos ahora. Vamos a tener que tirar a la basura los globos terráqueos y los mapas políticos del mundo, porque los límites y hasta los nombres de algunos países van a cambiar.
En cuanto a Perú, Dios me mostraba que la minería en ese país va a crecer y que la ciencia va a avanzar. Veía a científicos haciendo descubrimientos importantes y a la ciencia cobrando una relevancia mucho mayor de la que tiene ahora.
El Señor también me mostraba que se van a descubrir nuevos yacimientos, algo de lo que vengo hablando, y que esto va a hacer que Perú tenga un rol muy importante en los últimos tiempos.
Veía que este avance en lo material va a ser acompañado de un movimiento espiritual impresionante. Vi un huracán espiritual en este país, un avivamiento tremendo donde el Espíritu Santo se movía como el viento recio descrito en el capítulo 2 del libro de los Hechos.
El terremoto fuerte que viene a Perú y todo lo que va a pasar son una imagen profética del sacudimiento espiritual que viene sobre esa nación para bien.
Veía que hoy muchos cristianos son como árboles secos y necesitan beber de las aguas de vida. Son cristianos que se han dejado bautizar en agua, van a la iglesia e incluso sirven al Señor, pero no tienen el bautismo del Espíritu Santo. El Señor me decía que Él se va a mover con poder en Perú y que estas personas van a experimentar el bautismo del Espíritu Santo como un viento recio que incluso va a entrar por sus bocas.
El Señor me hacía recordar mi propio testimonio. Cuando recibí el bautismo del Espíritu Santo y de fuego, fue como un viento que entró por mi boca y llenó todo mi cuerpo. Sentí físicamente un fuego intenso que me recorrió desde la cabeza hasta los pies y ardió por unos instantes, hasta que la experiencia comenzó a menguar.
El Señor me decía que en el avivamiento que viene a Perú muchos van a tener experiencias como la mía y que Él va a traer un movimiento espiritual similar al que se relata en el libro de los Hechos, con hijos de Dios orando por la sanidad de muchas personas en las calles y la Iglesia caminando en los dones del Espíritu Santo mencionados en 1 Corintios 12.
Ahora solo unos pocos hermanos en Perú están caminando en el poder y los dones del Espíritu Santo, pero lo que viene es una ola del Espíritu Santo. Yo lo veía como un huracán espiritual que se movía fuertemente sobre todo Perú, avivando a la gente. La gente se convertía, recibía el Espíritu Santo, hablaba en lenguas y predicaba con poder.
El Señor me decía que la Iglesia en Perú tiene que aprovechar la libertad que tiene para predicar y para moverse, y que ahora es tiempo de salir de las cuatro paredes y prepararse para este mover del Espíritu Santo que viene próximamente a esa nación.
Dios me decía que Perú tiene un potencial material y espiritual del que los peruanos todavía no están conscientes. En la tierra de Perú hay recursos escondidos que van a ser descubiertos, y lo mismo va a suceder en el plano espiritual: los hijos de Dios allá van a descubrir un potencial que no se imaginaban que tenían.
El Señor quiere usarlos poderosamente. Por eso antes tiene que venir la limpieza que ya está viniendo y que va a seguir viniendo. Por eso antes Perú tiene que ser sacudido. Por eso antes muchos árboles tienen que ser arrancados de raíz en ese lugar. Por eso antes también tiene que venir una limpieza a la casa de Dios, porque Dios tiene un plan importante para esta nación.
El Señor me decía que la Iglesia en Perú tiene que empezar a interceder, y algunos ya lo vienen haciendo. El Señor está llamando a muchos a interceder por Perú, y ellos no entienden por qué sienten tanta carga de intercesión, pero por causa de las revelaciones que estoy compartiendo en este mensaje van a tener más claridad.
El Señor me decía que la Iglesia tiene que orar por la autoestima de Perú, porque en general Perú se considera menos de lo que es y se aprecia menos de lo que Dios lo aprecia. En gran parte, esta nación se ve por debajo de donde realmente está o podría estar, y no se mide como Dios la mide.
Por eso la Iglesia en Perú y todos los que interceden por Perú tienen que pedirle al Señor sanidad para su autoestima y su autovalorización, así como sanidad de los traumas del pasado. También tienen que orar e interceder para romper las maldiciones que se han hablado contra esta nación y recuperar territorios que los brujos han tomado por causa de tanto pecado, de tanta hechicería y de tanta adoración a cosas creadas.
Ya he hablado mucho del pecado de Perú, pero hoy vengo a hablar más de lo que Dios quiere hacer con esta nación, para que su pueblo entienda que Dios la tiene en sus manos, que tiene planes con ella, y así pueda tener más claridad en la intercesión.
A muchos de los peruanos que tienen dones de profecía y de revelación, el Señor los va a llamar a salir a recuperar territorios en el plano espiritual, a orar por territorios, a bendecir territorios maldecidos y a ungir ciertos lugares que Dios quiere usar para su gloria y que ahora están tomados por el enemigo.
Dios me mostraba muchos profetas y mucha gente profética en Perú llevando a cabo la toma espiritual de territorios, y me decía que su pueblo tiene que interceder por el avivamiento que viene a esa nación, por la venida del Espíritu Santo y para que la Iglesia crea en estos dones espirituales que Dios quiere repartir a su pueblo allí, para que pueda manifestar el poder de Dios no solo dentro de las cuatro paredes, sino también afuera de ellas.
La Iglesia tiene que buscar y anhelar la manifestación del poder de Dios, porque el Señor ya tiene preparados sus planes para Perú, pero el intercesor tiene que hacer que se concreten en la tierra, levantando esos edificios espirituales a través de la intercesión y el ayuno.
La Iglesia tiene que prepararse para lo que el Señor está avisando que quiere hacer con Perú, levantando grupos de oración por la nación, por su cabeza, por los políticos, por su economía, por lo que el Señor va a hacer económicamente en ese lugar y por los recursos naturales que se van a descubrir.
La Iglesia tiene que interceder para que lo que Dios quiere hacer en ese país se manifieste en la medida en que Él quiere, buscando también las estrategias y la dirección del Espíritu Santo para saber cómo hacerlo, y para que todo el potencial material y espiritual de Perú se desarrolle plenamente y todos puedan ver lo que los peruanos son capaces de hacer en todas las áreas de la vida.
El Señor también me decía que la Iglesia tiene que interceder para que los límites de Perú se amplíen, porque Perú se va a expandir espiritualmente y lo mismo va a pasar con sus límites geográficos. Me pareció entender que primero se va a dar una expansión espiritual y después, o incluso al mismo tiempo, una expansión territorial.
Un último punto que quiero compartirles es que la Iglesia debe interceder por su presidenta, Keiko Fujimori. El Señor ya habló acerca de ella, y estamos viendo cómo algunas de las tendencias que Dios avisó en aquel mensaje se están reflejando en las primeras decisiones que ha tomado, especialmente en lo que tiene que ver con imponer orden y hacer cambios.
La Iglesia tiene que interceder para que esta señora siempre se mantenga dentro de los límites democráticos, porque ella tiene tendencias dictatoriales que el enemigo quiere utilizar para que, con el tiempo, lo bueno que Dios quiere hacer a través de su gobierno se torne malo, oprimiendo al pueblo a través de un orden extremo.
Veía militares en las calles y una tendencia a utilizar la represión. El pueblo de Perú tiene que orar para que Dios le dé equilibrio a su presidenta y para que los organismos que regulan el poder presidencial la ayuden a mantenerse dentro de ciertos límites en sus decisiones, para que sus tendencias dictatoriales no se manifiesten en la medida en que el diablo quiere.
Estoy avisando sobre estas cosas para que, si el pueblo de Dios se arrepiente en nombre del resto de la nación, ora y ayuna, esto no se manifieste en la medida en que podría llegar a manifestarse si el pueblo es tibio y no hace lo que tiene que hacer. Hay una responsabilidad de la Iglesia para con su nación, y la Iglesia tiene que intervenir para frustrar los planes de Satanás para ella y también para hacer que el reino de Dios venga sobre esa nación.
Bendiciones desde Argentina en el nombre de Jesús.