Profecía para Perú bajo el gobierno de Keiko Fujimori

Mensaje profético recibido por Noelia Fernández

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Bendiciones, amada Iglesia de Cristo Jesús. Hoy estoy aquí para hablar sobre lo que vi bajo el gobierno de Keiko Fujimori, quien fue recientemente elegida presidenta del Perú.

[Isaías 21:6] Porque el Señor me dijo así: Ve, pon centinela que haga saber lo que vea.

El Señor me envió a hablar lo que he visto en intercesión por este país, y es mano dura, es vara de hierro. Mientras intercedía por Perú, escuchaba una y otra vez: «La dama de hierro peruana. Keiko Fujimori, la dama de hierro peruana».

Ella viene a poner límites firmes. Ella viene a vigilar. Ella viene a controlar. Ella viene a tomar decisiones rápidas, firmes, determinadas, decididas. La veía montada en un caballo, tomando las riendas y golpeándolo fuertemente en sus lomos con una vara de hierro, pero no era por el Espíritu de Dios, sino por su propia fuerza.

Mientras estaba vigilando desde la torre de atalaya y viendo lo que se venía a Perú, el Señor me dijo: «Avisa a mi pueblo que esto es lo que viene a mi tierra peruana. Hazles saber que ella viene a querer levantar paredes de acero alrededor de Perú. Ella viene a encerrarlo y a aislarlo del resto del mundo».

Yo escuchaba: «Nadie entre y nadie salga. Restricciones, barreras, separación». Y ahora vuelvo a escuchar: «Keiko Fujimori, la dama de hierro peruana».

Mientras recibía estas visiones y estas palabras, el Espíritu Santo me hacía entender que sobre el Perú dominan potestades de dureza. Son potestades que llevan al pueblo a endurecer sus corazones, a ser fríos, testarudos, tercos.

El Señor me hacía saber que esta mujer viene a enfatizar esa influencia, a multiplicar esa dureza en los corazones peruanos, porque ella misma es así. El Señor me mostraba que ella es una persona muy mental y que es recta en muchas cosas, pero demasiado estricta. Y así como es la cabeza, así es la influencia que va a recibir el cuerpo.

El Señor está avisando a su pueblo peruano sobre estas cosas para que sepa lo que viene, porque su pueblo no está llamado a caminar en tinieblas y en incertidumbre. Dios ha colocado ojos que atalayan el mundo entero para que su pueblo sepa el porvenir y así haya una diferencia entre los justos y los injustos, entre los conversos y los inconversos.

[Proverbios 29:1] El hombre que reprendido endurece la cerviz, de repente será quebrantado, y no habrá para él medicina.

Esta señora viene a gobernar con un cetro de dureza, con restricciones, con leyes que dejen bien demarcado lo que se puede hacer y lo que no, con inflexibilidad y con determinación.

Yo vi una iglesia observada. Vi al pueblo de Dios teniendo que manejarse sabiamente porque esta señora tenía ojos en todos lados. Vi una iglesia llamada a vivir en quebranto para contrarrestar a esos espíritus de dureza que se van a mover sobre el Perú con más fuerza que antes. Vi que tenía que doblar aún más sus rodillas de una manera genuina y sincera y alabar a Dios, para que esos espíritus no lleguen a influenciarla.

El Señor me decía: «Voy a llamar a mi pueblo, a mis hijos, a mis pastores, a mis ministros, a mis líderes a comportarse de una manera totalmente opuesta a la forma en que se van a mover estos espíritus de dureza, que tendrán mayor influencia en este tiempo que viene bajo este gobierno».

Mientras el pueblo del Perú se sienta oprimido por lo que viene a través de esta mujer, mientras sienta una carga y una vigilancia mayores que las anteriores en algunos sentidos, el Señor espera que su pueblo muestre absolutamente lo contrario: blandura, ternura, apertura, libertad, amor, sencillez y una mente abierta, en el sentido de no permitir que estas influencias que vienen limiten la manera de pensar de su pueblo.

El Señor va a llamar a muchos en Perú en este tiempo a caminar en el poder del Espíritu Santo en un nivel mayor, para romper estas paredes invisibles que se van a levantar y van a provocar que la gente se sienta limitada, controlada, observada e inclusive empujada a tomar ciertas decisiones o a hacer ciertas cosas.

Yo vi rejas alrededor de Perú en el mapa, como si fuera una cárcel, y el Espíritu de Dios me hacía entender que parte de la ideología y de la manera de pensar de esta señora es limitar el contacto del Perú con otros países. Esto es algo que viene desde sus ancestros.

Escuchaba las palabras «aislamiento» y «corte de relaciones internacionales», y si se le permitiera actuar así por determinado tiempo, esta forma de aplicar la autoridad podría llegar a transformarse en una dictadura.

Lo que veía era un ambiente cada vez más estricto y militarizado en Perú, con restricciones que antes no estaban y un endurecimiento de los corazones en la nación por causa de estas decisiones que ella ya está determinada a tomar.

La vi tomando decisiones rápidas, como si ella sintiera que tiene poco tiempo para hacer lo que piensa que tiene que hacer, como tratando de redimir el tiempo, apurada por lograr resultados. Ella tiene una agenda específica ya establecida en su mente desde hace mucho tiempo y no es flexible, porque sabe que cuenta con poco tiempo para tratar de cumplirla.

El pueblo del Señor en Perú está cansado de ver cómo la silla presidencial se ocupa y queda vacía una y otra vez, sin que haya estabilidad en la región. Ya no tiene voz para clamar por temas de política y le duelen los ojos de llorar, porque no está endurecido como el resto del país. Y ahora el Señor le dice así a su pueblo en Perú:

Hijitos, resistan, porque aún voy a seguir sacudiendo un poco más al Perú.

Noelia: El Señor me recuerda que en una palabra profética para Perú en 2022 decía que su pueblo en Perú tenía que resistir porque aún venía un poco más de sacudimiento, porque el Señor todavía estaba desatando nudos y trayendo a la luz cosas que estaban escondidas. Y después vimos cómo el Señor exponía corrupción, malas decisiones, malos tratos y cosas que se estaban realizando por debajo de la mesa. Esto llevó al corte de varias cabezas, provocando que cada presidente de Perú no pueda terminar su mandato.

Entiendan que tengo un plan para mi país peruano, dice el Señor. Entiendan que porque amo a mi hijo peruano, tengo que corregirlo. Esto es parte de mi limpieza y de mi purificación, porque si las aguas no pasaran por donde tienen que pasar, no vendría el florecer que va a venir después para Perú.

Perú es otro de mis países elegidos en el continente sudamericano, dice el Señor. Pero antes de que la luz resplandezca sobre Perú, tengo que sacudirlo aún más para que caigan los frutos podridos del árbol.

Hijitos, resistan, dice el Señor, porque estoy al tanto de todo. Mis ojos recorren todo Perú, desde sus límites hacia adentro, sin perderse nada de lo que sucede, de lo que ellos hacen, de lo que ellos dicen. No estoy ignorando la corrupción de los gobiernos, y uno a uno he venido cortando las cabezas. No ha sido el azar el que los ha sacado de ese trono. Ha sido mi mano, dice Dios, porque ninguno de ellos ha sido digno de permanecer en ese trono peruano.

Hijitos, dice el Señor, estoy al tanto y estoy al mando del timón de este barco. Resistan el sacudimiento político que aún se tiene que dar. Voy a permitir que esta mujer venga con mano dura, para que el pueblo desee la libertad y para que mi pueblo se encienda en el fuego del Espíritu Santo, clamando y anhelando lo que les va a faltar.

Los amo, amados míos, dice el Señor, pero tengo que corregir a mi pueblo peruano y tengo que mostrar mi gloria para que sepan que Yo soy el que gobierna en las naciones de Latinoamérica.

Noelia: El Señor dice a sus hijos en Perú que oren y proclamen un nuevo Perú, aunque aún no lo vean, como si aquello que desean ya hubiera sido hecho, aunque aún no esté hecho, como viendo lo que todavía no se ve para el Perú. Estoy viendo un futuro de paz y de libertad para Perú, una ausencia de control y de opresión. Veo los caminos despejados y un crecimiento para este país. Pero antes de ser levantado, Perú tiene que bajar un poco más.

El Señor dice que su pueblo en Perú tiene que interceder contra estos espíritus de dureza que vienen a provocar que los corazones del pueblo se vuelvan aún más como una roca, que las mentes se cierren más que antes para no desear ningún cambio. Y el Señor repite que su pueblo, que tiene poder en su habla en el nombre de Jesús, llame a las cosas que no son como si fueran.

Estoy juntando sus lágrimas en mi redoma, dice el Señor. No estén tristes, sino que aprovechen este ambiente que se viene sobre Perú, a través de esta forma de manejarse en este nuevo gobierno, para hablar sobre mí, para mostrar un amor que ellos no van a mostrar. Mantengan sus corazones blanditos y no se dejen influenciar por esta mujer de hierro, por esta dama de acero.

Tengan fe y resistan, amados míos, porque hay un tiempo establecido para que comience y termine este gobierno.

Noelia: Estoy viendo un reloj de arena. El tiempo corre y esta señora viene a implementar muchos cambios lo más rápido que pueda, pero hay un pueblo que, con la espada de la Palabra, viene a provocar retraso en esos cambios cuando no sean para el bien de Perú.

Por lo tanto, esto también es un llamado de intercesión para el pueblo del Señor. Esto es un llamado al quebrantamiento. Cuanto más duro se ponga el pueblo peruano, más blandos tienen que mantenerse los hijos de Dios. Cuanto menos lloren y más duros se vean los rostros, más quebrantados tienen que mantenerse los Suyos.

Estoy viendo que este movimiento viene a provocar un ataque contra el arte en Perú, porque el arte se mueve bajo un espíritu de libertad. La creatividad necesita desarrollarse en un ambiente libre para poder concretar las ideas. Pero cuando uno está bajo opresión y le falta la libertad para moverse, cuando uno se siente controlado, el arte mengua en una región.

El Señor habla de estas cosas porque todo es importante para Él y porque todo influye en su pueblo. Por lo tanto, su pueblo también tiene que orar a favor del arte inspirado por Dios y en contra de estas sogas que vienen a atar a los adoradores peruanos, a los artistas en Perú que están guiados por el Espíritu de Dios.

El Señor también me hacía entender que Keiko Fujimori viene a continuar con un legado familiar que quedó en pausa. Ella viene guardando y juntando en su haber espiritual cosas que le han enseñado sus antepasados y que aún no han sido puestas en práctica, o cosas que se habían retirado del Perú y que ella quiere volver a aplicar con fuerza.

Oren por esto y no se dejen apagar, dice el Señor.

Noelia: El Señor repite que los Suyos tengan esperanza, porque esto es parte de su plan para que, sintiéndose sus hijos vigilados, ellos deseen un cambio real, para que su pueblo desee la libertad, para que su pueblo se harte de estar en ese estado de frustración política y realmente se levante de la comodidad donde está, se mueva espiritual y físicamente, y se encienda por las cosas de Dios.

Tengan esperanza y resistan, dice el Señor. Todo es posible para aquel que habita en Mí. Están en mi mano. No se olviden de que los amo. Profeticen y no se dejen callar. Muévanse en el poder y la manifestación del Espíritu de Dios a través de los dones espirituales.

Noelia: Y el Señor me muestra que, mientras esta situación se da por el tiempo que se tenga que dar en Perú, hay un remanente en la iglesia peruana que cobra valentía, que gana denuedo, así como los cristianos en China, que cuanto más perseguidos, más dispuestos están a entregar sus vidas.

No estoy diciendo que Perú va a llegar a este extremo. Es solo una comparación que el Espíritu de Dios está usando en este momento para que su iglesia en Perú entienda que esto tiene un propósito para bien, inclusive para los Suyos.

Amén. Gracias, Señor.