Urgente mensaje profético para Colombia y Suramérica
Mensaje profético recibido por Noelia Fernández
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Bendiciones en el nombre de Jesús. Estoy aquí de nuevo, por orden de nuestro Señor Jesucristo, para dar palabra a la Iglesia.
Hace cuatro días estuve dando un mensaje profético para Colombia, y aun mientras lo entregaba, tenía una sensación en mi espíritu de que el Señor quería decir más, especialmente para su pueblo colombiano. Y ayer recibí otra palabra profética.
Estos mensajes son importantes y relevantes también para el resto de América del Sur y, en última instancia, para el mundo, porque lo que está sucediendo y lo que va a suceder en América del Sur en este tiempo es muy relevante inclusive para América del Norte y otros continentes.
Quizás los europeos piensan que lo que sucede en América del Sur no es muy relevante para ellos. Sin embargo, en algún momento, y esto ya está comenzando a darse, se van a dar cuenta de que todo lo que pase aquí puede llegar a beneficiarlos incluso a ellos.
Ustedes van a notar que en este tiempo Dios va a hablar mucho sobre los países de América del Sur, porque este continente tiene un papel muy importante en estos últimos días, antes de que se desencadene el final de los finales. Por eso tenemos que prestar atención a lo que el Señor está avisando que va a suceder de este lado del mundo.
La palabra para Colombia, recibida el 18 de junio
Viene un cambio de rumbo para Colombia. Lo que estaba abajo sube, y lo que estaba arriba baja. La esclava pasa a ser libre y se rompen sus cadenas. Colombia se abre al mundo y sus lazos con otros países, que ahora están cortados, se vuelven a conectar. Colombia sube desde la profundidad hacia la superficie.
Hay un cambio de rumbo que viene también a Colombia, pero antes, la hecatombe política. Todos vienen contra Abelardo de la Espriella y lo quieren sacar y lo quieren matar.
Sigan clamando, hijitos, porque a esta cabeza la quieren cortar. Él es un David para mi pueblo, pero Saúl lo persigue. Saúl lo persigue. Oren por su seguridad.
Vienen protestas, revueltas, violencia, caos social. Las pandillas están asustadas, porque saben que él tiene planes de cárceles para ellos.
Colombia es mía, dice el Señor, pero está muy dividida. Mi pueblo debe interceder por unidad y por paz. Colombia desmaya, pero tengo planes de sanidad para ella. Ella es mía. Ahora sangra, pero yo voy a detener el sangrado cuando toque el borde de mi manto.
Intercedan y ayunen, dice el Señor. No se detengan. He aquí que Yo respondo el clamor de mi pueblo que me pide salir de Egipto.
[1 Samuel 26:2] Saúl entonces se levantó y descendió al desierto de Zif, llevando consigo tres mil hombres escogidos de Israel, para buscar a David en el desierto de Zif.
Noelia: Este es el pasaje bíblico que el Espíritu Santo me traía a la mente sobre la situación con Abelardo de la Espriella, el candidato a las elecciones presidenciales en Colombia.
Cuando recibí esta palabra ayer, le preguntaba al Señor: «Señor, entonces ¿cómo es? Porque también me estás diciendo que el juicio va a continuar un tiempo más, que viene caos político, persecución a los cristianos, rebelión del pueblo, marchas, disconformidad». Y el Señor me respondió: «Son dos caras de una misma moneda, y una cosa no quita la otra».
Nosotros podemos ver en la Biblia cómo el Señor primero le decía a Israel: «Por tal y tal pecado voy a enviar estos juicios». Pero después de enviar esa palabra de juicio, el Señor enviaba una palabra de restauración, para hacerle saber al pueblo que cuando se terminara ese período de juicio, iba a venir la reconciliación, la sanidad, la restauración.
Así sucedió con el castigo que Dios envió para su pueblo de Israel a través de Babilonia y Nabucodonosor, quien fue su instrumento para juzgar al pueblo de Israel, como fue profetizado en Jeremías capítulo 25. Pero en el capítulo 29, Dios le dice al pueblo de Israel que había un tiempo de 70 años para esa esclavitud en manos de Babilonia y que después de eso los iba a hacer volver de la cautividad.
Este patrón aparece muchas veces en los profetas: pecado, juicio, disciplina, arrepentimiento, restauración. Dios no suele anunciar un juicio como un fin último, sino como un medio para llevar a la restauración, un medio para que la gente quizás se arrepienta y se dé cuenta de que necesita a Dios.
El Señor me decía: «Colombia es una de las naciones que Yo tengo señalada para que irradie luz en medio de la oscuridad en estos últimos tiempos, antes de que se manifieste el plan total, el extremo de todas las cosas».
El Señor se refiere a los siete años antes del fin, la última semana de Daniel, donde las cosas llegan a la cima de la montaña. Antes de que el Anticristo se manifieste y antes de la venida del Señor Jesucristo, Sudamérica tiene un papel fundamental en el rompecabezas profético de los últimos días.
Aún viene caos social en Colombia. Aún la olla tiene que destaparse por completo. Aún tienen que salir cosas a la luz. Aún su mano está extendida, como dijo Dios en la palabra anterior. Pero, mientras entregaba esta misma palabra, también veía que el cielo comenzaba a despejarse y se podía ver un poco la luz del sol en esa densa oscuridad.
En Colombia, los que no quieren votar al candidato de la izquierda están siendo perseguidos, y esta persecución a los cristianos y a todos los que se levantan contra la serpiente va a seguir por un tiempo más.
Aún viene rebelión del pueblo y protestas. Cada vez que intercedo por Colombia, veo lo mismo, porque el Señor quiere avisar a su pueblo para que sepa lo que va a suceder en los próximos días acerca de las elecciones en Colombia. Viene tremenda revuelta del pueblo, tremendas protestas, y aún más persecución de parte de los que no quieren aceptar el resultado de las elecciones.
Esto es un patrón que se está dando también en varios países de Sudamérica, porque Faraón no quiere dejar el trono en esos países. Hay un espíritu de autoritarismo que se está moviendo en estos países que Dios tiene en su corazón para levantarlos en estos últimos tiempos antes de que venga la hecatombe mundial y ya no haya luz en prácticamente ninguno de esos países.
Dios tiene un propósito con Colombia, al igual que con Argentina y con Venezuela, y con algunos otros países más. Entonces la serpiente viene con todo a tratar de impedir esos propósitos divinos. Por eso van a ver este patrón: cuanto más cerca parece que está la luz, más oposición hay, más desconcierto y miedo popular por el cambio, más oposición, más ataques y más violencia.
Dios me viene poniendo a interceder mucho por Colombia en este tiempo, e inclusive cuando no estaba intercediendo, escuché varias veces: «Abelardo, Abelardo de la Espriella», como el Espíritu Santo llamándome a interceder por él, porque ciertamente este es el hombre que prefiere el Señor en el trono. Pero hay gran oposición, y por eso Dios está llamando a una oración extraordinaria por este hombre y por su vida.
Dios es el que pone y quita reyes, pero muchos no entienden que Él lo hace a través de la intervención de su pueblo que camina sobre la tierra, porque la zona terrenal es nuestra zona de autoridad e influencia. Cuando el Señor creó al hombre, le ordenó que colabore con la creación y que intervenga en la creación. Eso es algo que muchas veces el pueblo de Dios no logra entender.
[Génesis 1:28] Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
En el caso de Colombia, Dios prefiere que Abelardo de la Espriella se siente en el trono, pero también es el trabajo del pueblo de Dios darle un apoyo espiritual para que esta persona logre llegar y se mantenga en ese trono. Porque yo veía francotiradores y planes de asesinato. Veía que le querían cortar la cabeza.
Este trabajo que tiene que hacer el pueblo de Dios no es un trabajo corto ni fácil. Dios me mostró que hay muchos pastores y hermanos que están orando por esto, y quiere que les haga saber que Él lo está viendo y que está tomando en cuenta esa intervención, pero a veces las batallas son muy grandes y las potestades que estamos enfrentando son muy poderosas.
Hay movimientos espirituales muy arraigados en esa región, y para contrarrestarlos no alcanza con orar un día o ayunar un ratito a la semana, sino que tienen que ser enfrentados con un poder mayor.
Este mensaje también es para alentar a la Iglesia colombiana a que siga con este trabajo que viene haciendo y a que insista, porque hay planes de fraude electoral y de derrocamiento.
Dios utiliza las palabras y los sacrificios de su pueblo para hacer su voluntad en las naciones. Por eso es importante que el incienso de las oraciones de los santos siga subiendo al trono del Padre y aún se multiplique.
[Apocalipsis 5:8] Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos.
Por causa del clamor, de la intercesión, del ayuno y del sacrificio de los santos, de aquellos que tienen las manos limpias, Dios ejecuta sus juicios sobre la tierra. Y a veces hay cosas que no van a suceder hasta que la Iglesia no hace su parte.
Estoy viendo ahora una copa de oro llenándose de las oraciones de los santos, y cuando está llena, el Señor la toma y derrama este incienso sobre Colombia para que se cumpla su voluntad.
Insistan, hijitos, dice el Señor. Insistan y tengan esperanza. Tienen que entender que hay procesos que no son de un abrir y cerrar de ojos.
Colombia hoy es como una mujer embarazada. Aún no ve a su bebé ante sus ojos y aún no puede tenerlo en sus brazos, pero sabe que se está gestando en su vientre. Sabe que tiene que pasar por esa formación inicial. Sabe lo que se viene en el dolor del parto. Sin embargo, no tiene los ojos puestos en el dolor, sino que se imagina que tiene a su hijo en brazos y ya se goza en esa esperanza.
Hijitos, dice el Señor, tienen que entender que el dolor y la esperanza son capaces de convivir juntos. La aflicción y la esperanza no son incompatibles.
Noelia: Veo sangre derramada en sus calles, represión del pueblo, violencia, armas levantadas, caos social y político.
Aun cuando sus ojos vean esta palabra cumplirse, dice el Señor, tengan esperanza y pongan su mira en las cosas celestiales mientras el cielo que ahora está nublado comienza a despejarse. Ustedes van a ver los primeros rayos del sol. Aunque al principio sean muy débiles, esos rayos del sol están ahí para traerles esperanza de que todavía hay una posibilidad de que el cielo se despeje por completo.
Colombia es mía, dice Dios. Yo la formé con mis propias manos. Yo delimité sus límites. Yo la llamé a la existencia. Ella está en mis planes proféticos: en los actuales y en los de los últimos días.
Mis hijos tienen que insistir para que esta oposición se rompa, para que esta pared se destruya, y hay cosas que no se pueden romper sino de forma violenta. Hay que pelear por lo que quieren, dice Dios. Hay que insistir como la viuda insistente que no dejó de molestar hasta no obtener lo que quería. Así tienen que ser mis hijos.
[Lucas 18:4-5] Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia.
Noelia: El Señor se refiere a una violencia espiritual en la intervención de su pueblo.
Si Yo revelo que hay que interceder por algo o por alguien, dice Dios, tienen que ser como guerreros incansables, de modo que me insistan tanto que lo logren y se los conceda. Tengan fe, porque la van a necesitar mientras todo cae y ustedes se abrazan de la columna que no cae, que es Jesucristo el Señor, la única roca inamovible.
Noelia: Estoy viendo a una persona abrazándose fuerte de una columna redonda. El piso se sacude debajo de sus pies, pero esa columna no se quiebra y no se mueve del lugar.
Abrácense a Mí para resistir este proceso, dice Jesús, y para creer que viene algo bueno mientras lo que estén viviendo sea malo.
Estoy viendo al Señor pasando agua sobre esta tierra muy contaminada y maldecida por la brujería. Y Dios me dice que esta tierra ha sido entregada a potestades demoníacas a través de los brujos, que son muy potentes allí. Pero esto es un proceso de refinamiento que necesita tiempo.
Ahora estoy viendo a Colombia sacudiéndose, y Dios me hace entender que en Colombia hay un terremoto invisible que se va a reflejar en un terremoto físico.
Pero ustedes, los que estén parados sobre la roca que es inamovible, van a resistir, dice el Señor. Tengan fe y no se vendan y no se corrompan. Digan que no cuando vengan a comprar su voto. Resistan, aunque tengan que ir a la cárcel.
Séanme fieles, porque estoy probando a mi pueblo colombiano para ver si sucumbe ante el miedo o si es capaz de hacer justicia y mantenerse en rectitud, defendiendo el nombre de Jesús y sus principios espirituales aun cuando sean llevados presos, aun cuando sean amedrentados, amenazados o violentados.
Resistan, que Yo pagaré, dice el Señor. Tengo mis ojos sobre mi país colombiano. Estoy viendo y escuchando a mi pueblo que clama incesantemente, pero hay una justicia que tengo que hacer, una justicia que se tiene que concretar y que tiene que ir hasta el límite establecido.
[Daniel 11:35] También algunos de los sabios caerán para ser depurados y limpiados y emblanquecidos, hasta el tiempo determinado; porque aun para esto hay plazo.
Noelia: Y con esto cerramos este mensaje profético para la gloria de Dios, mensaje que el Espíritu Santo me revela que ha sido de respuesta para muchos de ustedes.
Toda la gloria y la honra son para el Señor de los ejércitos, para el dueño de la tierra, para el Creador de todo lo que existe, el cual tiene un plan profético de la A a la Z para cada pueblo, etnia o nación, y no deja ni un pájaro morir sin su consentimiento.
Bendigo a Colombia y a los hermanos en Colombia en el nombre poderoso de Jesús. Amén y amén.