Profecía sobre Gustavo Petro y Colombia

Mensaje profético recibido por Noelia Fernández


Palabra recibida durante una reunión de intercesión

Veo al país de Colombia y a su presidente, Gustavo Petro, y el Señor me dice que él se maneja por un espíritu antisemita.

Lo veo con un martillo en la mano, pero no es un martillo para decretar juicio, sino para destruir, y con este martillo destruya lo que toca. Y el Señor me muestra que, si le fuera posible, destruiría no solamente a Colombia, sino también a Israel.

Con su dureza, con su frialdad, con su corazón duro, este hombre está golpeando y destruyendo a Colombia en vez de edificarla, levantarla y bendecirla. Pero así como él está ejerciendo su maldad sobre Colombia, así viene el Señor a traer juicio sobre él, y el martillo del Señor, que sí es para traer juicio justo, ha golpeado en la mesa para decretar juicio sobre Gustavo Petro.

En este tiempo, el Señor está cortando cabezas: cabezas de opresores, cabezas de dictadores que se disfrazan de presidentes democráticos, cabezas de líderes que el Señor permitió que se sienten en los tronos de sus naciones para gobernar, pero se olvidaron de quién los puso y se torcieron, se les llenaron los ojos de codicia y de poder y dejaron de pensar en el pueblo para ponerse primero ellos.

El Señor está cortando las cabezas de estos jefes autoritarios, está destruyendo tronos y está trayendo juicio sobre este tipo de líderes en los países de las Américas.

Colombia sigue viniendo para abajo, porque los que la guían son corruptos y tienen un corazón duro, sin amor por su propio país.

Veo una balanza donde el Señor está pesando cada país de la tierra en este tiempo, y después de haber sido pesado cada país, el decreto sale desde el trono del Rey: de bienestar o de malestar, de juicio o de recompensa.

En muchos casos, estos juicios aún no han sido decretados por causa de la oración de un pueblo que gime, que sufre, que ayuna, que vigila y que intercede. Pero el pecado ha colmado el vaso del Señor en varias naciones latinoamericanas. Aunque se les ha dado muchas oportunidades, no han cambiado, y por eso el juicio viene sobre ellas.